Foto: Diario La República.

La decisión del Gobierno de dar de baja al Perú en el Dakar 2016, que tenía previsto, además, organizar el Dakar Series-Desafío Inca 2015, no solo deja muy mal la imagen del país internacionalmente, sino que ha significado un duro golpe para los pilotos nacionales, varios de los cuales ya tenían auspicios comprometidos para esta etapa.

En los dos últimos años, en los que la competencia de rally más importante del mundo no pasó el Perú, fue muy duro para los representantes nacionales solventar los altos presupuestos que demanda un certamen de este tipo.

Desde la preparación de los vehículos, sea motocicleta, cuatrimoto o camioneta, hasta su traslado, equipamiento y mantenimiento previo y durante la carrera, además, claro está, del trabajo individual de cada persona participante demanda una inversión cuantiosa que solo puede ser sostenida con el apoyo de empresas que, como es lógico, ven su rédito en la exhibición de su marca.

Para esta ocasión, competidores como Ignacio Flores, Tato Heinrich, la dupla Ferrand, Pancho León y el equipo de Alta Ruta 4×4, Felipe Ríos, Mario Vellutino, Alonso Enrique y Mariano Kamierski sentían que podrían cumplir su objetivo de correr sin problemas el Dakar, pues con  la carrera iniciando en casa resultaba más atractivo para sus posibles patrocinadores el apoyo.

Se cita a los corredores anteriores, porque fueron ellos los únicos que pudieron concretar, con bastantes dificultades, su participación en el Dakar 2015. Con el Perú dentro de la carrera que también pasa por Argentina, Chile y Bolivia, era muy probable que hubiera más representantes locales. Sin embargo, hoy todo es un albur.

Las complicaciones por los diversos climas y terrenos de las localidades donde se corre el Dakar están previstas en la organización, por eso sorprende que sin previa consulta a los involucrados el Gobierno opte por ‘bajarse’ de la competencia en razón –expone– de los problemas que podrían suscitarse por el fenómeno ‘El Niño’, algo que pudo preverse si se actuara con conciencia, planificación y responsabilidad y no solo en función de los réditos protagónicos del momento.

Foto: Diario La República