Erick Garay Alberto

 

Desde Toronto

En silencio y muy serena, sin importarle que muchos no la dieran como favorita, así llegó Gladys Tejeda a los Juegos Panamericanos Toronto 2015. Y hoy su actuación en el maratón continental ha roto todos los pronósticos, de la misma forma en que el sol que alumbró la carrera mandó a callar las voces que presagiaban una mañana lluviosa en la inmensa ciudad canadiense.

Gladys no estaba dispuesta a estar en un grupo diferente al de adelante. Así lo pensó desde el primer momento, compartiendo lugar con Rachel Hannah (Canadá) e Inés Melchor durante la primera vuelta. En la segunda pasada se adueñó de la primera posición y a partir de ese momento no la soltó más.

Sin embargo, la alegría que empezábamos a sentir los peruanos se frustró por un instante cuando corrió el rumor de que una de nuestras fondistas había abandonado la carrera. Los médicos peruanos, ubicados alrededor del circuito, llamaban y coordinaban acciones. Era Inés Melchor quien no podía continuar la prueba.

La esperanza de ocupar dos lugares en el podio del maratón panamericano se había desvanecido. Ahora quedaba Gladys Tejeda como nuestra única representante y ella no nos defraudó. Humilde cuando no está en competencia, la hija de Junín se creció en un circuito que ya había hecho suyo.

Nunca perdió el primer lugar y a esas alturas de la prueba, la ventaja que le sacó a su más cercana perseguidora era de dos minutos. Tenía la medalla de oro de su lado, solo faltaba colgársela.  Tejeda Pucuhuaranga completó la hazaña con un final conmovedor, tomándose el rostro, mirando al cielo y pensando en su madre y en su hermano, quienes desde Junín seguían la carrera en un televisor a blanco y negro.

La medalla de oro era peruana y pronto confirmaron que el récord panamericano también. Las 2h33m03s en que Gladys terminó la prueba mandaron al olvido las 2h36m37s que Adriana Da Silva había cronometrado en Guadalajara 2011.

Hoy en Toronto, la brasileña tuvo que conformarse con la de plata (2h35m40s) y la estadounidense Lindsay Flanagan con la de bronce (2h36m30s).

Gladys se secó el rostro y fue donde estaba la barra peruana: en la tribuna, donde cada entrada costaba alrededor de 40 dólares, y en los alrededores del circuito, donde el costo no era más que haber madrugado para llegar a tiempo. Cualquiera haya sido el caso, todo esfuerzo vale la pena para celebrar que el Perú ha ganado su segunda medalla de oro en estos Juegos Panamericanos.