Erick Garay Alberto

 

Desde Toronto

Hace poco más de dos años le hizo una promesa a don Carlos: volver a coger una escopeta y escribir otra vez su nombre en la historia del deporte peruano. Y vaya forma de haber cumplido con su padre. Es que Francisco Boza no solo ha ganado una medalla de oro en los Juegos Panamericanos Toronto 2015, ha hecho que el Himno Nacional del Perú se escuche en este certamen luego de 12 años de profundo silencio.

Francisco confiesa que ha sido la mano de su padre la que ha guiado cada disparo hecho en el tiro de estos Juegos Panamericanos. En la modalidad de fosa, Pancho se disparó como favorito luego de clasificar a la final con el mejor puntaje de la etapa anterior. Su único rival, el argentino Fernando Borello.

Boza Dibós sacó del baúl aquel talento que había preferido guardar durante sus años como jefe del Instituto Peruano del Deporte y que siendo aún muy joven lo hizo merecedor de una medalla olímpica de plata en Los Ángeles 1984.

Talento innato e intacto, como el de su señor padre, y es que lo que se hereda, no se hurta. Más que la escopeta, ésa fue su arma para ganar la de oro en el decisivo tiro número 14, cuando el argentino falló y él acertó. Puntaje final: 11 para Boza, 10 para Borello.

Hoy, con la medalla panamericana de oro, Francisco piensa cerrar una exitosa etapa como deportista compitiendo en Río 2016. Volverá a reunirse con su familia, se volverán a tomar de las manos, volverá a mirar al cielo para conversar con don Carlos y le pedirá que lo guíe como tantas veces, como hoy en Toronto, como mañana en Perú, como siempre.