Escrito por: Tomazinho Bendezú.

Las obras que se venían realizando por grandes industrias cerca a nuestro litoral y que ponen en peligro nuestras olas, han vuelto y está vez siguen atacando a  Punta Rocas.

Las playas de la Costa Verde, no son las únicas que están en peligros por construcciones que ponen en peligro las olas. A un año que el Club del Bosque de recibió una multa de 19 mil soles por construcciones que afectan la rompiente de Punta Rocas Está vez, parece no importarles. A horas de esta noche vecinos de la localidad avisaron al Carlos Neuhaus, presidente de la FENTA (Federación Peruana de Surf), que una retroexcavadora estaba realizando trabajos  en el espigón que posee el club para poder agrandar su playa.

Tras la alerta de los vecinos Neuhaus logró comunicarse con la Marina de Guerra del Perú y con a la Alcaldesa de Punta Negra Silvia Prado, quienes actuaron rápidamente logrando detener el trabajo que el Club Del Bosque venía realizando, pero el daño ya se había hecho, la constructora ya había malogrado gran parte de la playa.

Por otra parte, el capitán del Puerto del Callao, Francisco Quiroz, explico la gravedad del asunto: “Por reglamentación, todo trabajo en áreas acuáticas debe recibir autorización nuestra. El martes por la noche (hoy) verificamos la presencia de una retroexcavadora y las huellas que indican un trabajo en el espigón.”

Por otro lado, el presidente de la FENTA, se mostró frustrado por lo sucedido, al que se refirió como un “túnel sin salida.” “El Club del Bosque atenta contra nuestro Estadio Nacional. Aprovecha la oscuridad porque sabía que está actuando de manera ilegal.” Declaro Carlos Neuhaus.

El defensa del Club del Bosque, su presidente Miguel Góngora dijo: “En ningún momento hubo orden de trabajar en el espigón. Si es que el operador agarró las piedras de una poza que existe ahí no fue bajo nuestras indicaciones. No tenemos afán de perjudicar la zona de los tablistas”. Lo que no pudo explicar el señor  Góngora fue el por qué  la maquinaria realizaba el trabajo de noche.

Esto no solo afecta a las olas de las playas, sino también a la práctica deportiva, el escenario de nuestros deportistas, turismo, y sobre todo atenta contra el medio ambiente, si algo va a desaparecer de la naturaleza, que sea por la misma naturaleza, no por las manos del hombre.